lunes, diciembre 16, 2013

NOSOTRES

nosotres = paisajes de acciones pélvicas
nosotres somos indeterminados
noso-tres actuamos en potencia
no sotres no somos anfitriones estables de nuestros cuerpos
nosotres descentralizamos las zonas erógenas dominantes
no  so tres sometemos la pelvis a una serie de reorganizaciones
nosotr(es) transitamos por cuerpos desgenerizados
n  oso tres tenemos límites osmóticos
noso 3 reinvindicamos los orificios del cuerpo
nosotres somos desgenerados

Foto de Fabián Cambero
Tres personajes en escena.
El escenario es una plataforma con una cubierta plástica brillante de color piel, del mismo tono que el vestuario de los intérpretes. Quienes están cubiertos desde la cabeza hasta las manos y los pies. Mallas ajustadas, gorros, máscaras, guantes. No queda nada al descubierto. Nadie es identificable.
Comienzan con pequeños movimientos de manos y cabeza. El piso cruje. Mantienen sus lugares.
Los movimientos comienzan a alargarse,  y van incorporando otras partes del cuerpo. Siguen el ritmo de la música. Todo lo que hacen es muy pausado, cuidado, matemático. Las pequeñas secuencias se van desarrollando paulatinamente.
Cada escena está dada por cambios de luz y música que transforman el espacio y el ambiente. El desarrollo se va dando sin excesos ni intención definida. Sólo como una acción a cumplir. Llegar al objetivo. El paso de lo tapado, cubierto, indefinido, al destape total, al desnudo, es sutil. Secuencias sin apuro, sin asombro, ni clímax en momento alguno.
Las relaciones que se establecen son ocasionales, más de reconocimiento del otro como “saludos perrunos” de olfateo para identificar al otro “no uno”. Se desplazan de manera casi imperceptible, por el espacio cuadrado, desde posiciones en el suelo  hasta ponerse de pie.  De estar separados a unirse,  volverse a separar y quedar aislados y desnudos, despojados. Pero no por eso menos ocultos por la desnudez.
Sin emociones reconocibles, ni intenciones encuadradas en cotidianidades interpretables o simbólicas. Los cuerpos de los intérpretes son humanos. No se pueden categorizar como bailarines, ni actores. Son seres comunes realizando acciones no comunes, pero tampoco académicamente estereotipadas.
Igual que en el desarrollo de las pequeñas secuencias, se van quitando partes del vestuario, y van dejando ver partes del cuerpo, todo en un continuo  sin asombro, que nos lleva a recorrer sus cuerpos “desgenerizados”

Foto de Fabián Cambero
                                         
Macarena Campbell, Aische Schwarz, Johnatan Inostroza son los intérpretes que cumplen su tarea minuciosa y acabadamente.
La creación sonora de Angélica Vial, el diseño integral de Claudia Yolín y Antonia Peón-Veiga, están de igual manera que los movimientos, exactas y ajustadas al desarrollo de Nosotres concebido y dirigido por Javiera Peón-Veiga (pieza que obtuvo el Fondart 2012) .

Tres intérpretes y tres creaciones unidas para un resultado aplaudible.
(Mabel Diana)

viernes, octubre 18, 2013

NARCISACIONES (2012/2013) Experimento coreográfico a tiempo real de la coreógrafa Isabel Croxatto y ABUNDANZA



Así ocurrió:

Entra Penélope Narcisa  desde afuera de la  sala, imperturbable, ensimismada en su reflejo, como señuelo para marcar el  ingreso del público.
Dibuja un recorrido romboidal mientras con su espejo se mira y se refleja, desde cerca, desde lejos todo su cuerpo en movimiento. Pausada, precisa, abstraída.
El público entra y se acomoda  alrededor del espacio marcado como un gran rectángulo. Los bailarines  Narcisos, están ubicados flanqueando el espacio. Parados sosteniendo un espejo doble  delante de sus caras.
Cuando los espectadores  ya están en sus lugares, Penélope Narcisa   finaliza su recorrido con un jadeo sonoro y angustiante.
Pausada e intermitente  es la entrada de cada uno de los bailarines, quienes se van ubicando en diferentes lugares del espacio, donde depositan el espejo sin dejar de mirarse en él. Tomándolo como foco comienzan a realizar una secuencia de movimientos que reconocemos como iguales, pero hechos en diferente orden y ritmo. La elección de cada uno ha sido aleatoria y no necesariamente completa. Los Narcisos al ir terminando su secuencia van saliendo del espacio llevándose el espejo.
Un último bailarín  se queda repitiendo su secuencia y vemos que todos, como Ecos de éste, vuelven a entrar. Esta vez con el espejo en una mano realizan la secuencia sin dejar de mirarse, convirtiéndose en Ecos de sí mismos al verse reflejados.
Se van acercando cada uno a algún espectador y le entrega su espejo y continúan  mirándose en él. A partir de ello la secuencia comienza a transformarse. Los mismos movimientos cambian de intención, de ritmo, se llenan de sensualidad, de animalidad, se convierten todos en Minotauro, el que devora y se deforma. El ser híbrido que sale después de la contención, la espera y el deseo.
Durante el transcurso de las escenas Penélope Narcisa, deambula por los bordes del rectángulo. Espera, se mira en su espejo, y  mira a los otros. Se hace Eco de lo que sucede en la escena de modo sutil. Inquieta a los espectadores al impulsarlos a reaccionar a lo que ven. Les ofrece su espejo y se los quita. Al aparecer los Minotauros, su fuerza la incita a penetrar en el interior del Laberinto y sucumbe convirtiéndose en otro de ellos, devora y se deforma. Todos, en una explosión de energía y ferocidad,  de arrojo y sensualidad  se transmutan en un gran Minotauro.
El sonido de una lluvia liberadora, calma y aplaca al Minotauro. Uno a uno van saliendo, hasta dejar el espacio vacío.

-Cada uno de los experimentos coreográficos presentados tuvo una consigna diferente. En todos se invitó  a los espectadores  a ser  espectador/performer, hiperactivo, ultra inmiscuido e híper conectado. A ser  libres de usar sus dispositivos móviles para tomar fotos, grabar, o transmitir  lo que sucediera

-El primero contó con un espacio delimitado, por un rectángulo marcado en el suelo y una línea de sillas alrededor dispuestas una de frente y la siguiente de espaldas con un espejo sobre ella para que el espectador viera la presentación a través de él. La alternancia hizo que los espectadores estuviesen uno de frente y otro de espaldas en todo el espacio.
Los 30 bailarines estaban distribuidos en 3 líneas del rectángulo, dejando la de la entrada libre.
Una bailarina entró a la sala desde el foyer llevando un espejo, como iniciadora del rito, abriendo el camino para que los espectadores entraran al espacio.



-El segundo experimento tuvo el espacio delimitado por el rectángulo marcado en el piso, pero no hubo sillas para el público.
Se repartieron espejos a los espectadores y se les comunicó que podían usarlos para reflejar o mirar a través de él.
Al  entrar  encontraron a los bailarines - Narcisos, distribuidos en el espacio sosteniendo un espejo  doble delante de sus caras, mirándose detenidamente la cara y el cuerpo. Penélope- Narcisa sola está colocada a la mitad de uno de los lados del rectángulo, pero por fuera.

-En el tercer experimento no hubo delimitación del espacio. Todos los bailarines estaban  con diferentes frentes distribuidos en el espacio mirándose en sus espejos. Los espectadores recibieron antes de entrar, junto con el espejo, la consigna de mezclarse entre los bailarines. Trasladarse donde quisiera, reflejarlos y  reflejarse, convirtiéndose ellos mismos en Narcisos y Ecos.
Los bailarines mantuvieron sus consignas de ser Narcisos, Ecos y Minotauros.
El sonido se mantuvo en los tres experimentos: una gota aislada cada minuto y el sonido de una lluvia final liberadora.


NARCISACIONES experimento coreográfico a tiempo real, se presentó en el marco del Ciclo Composición en Tiempo Real  en la Sala Arrau del Teatro Municipal de Santiago, en Octubre 2012. 
La propuesta  fue generar una pieza de 30 minutos donde intervinieran 30 bailarines, ejecutando una serie de 30 movimientos. Estas pertenecen a las series de movimientos de la obra Narciso el extasiado de la coreógrafa Isabel Croxatto.

El material coreográfico (original) fue entregado virtualmente a través de un blog  para ser aprendido de manera autónoma por los bailarines (copia) y practicado en ensayos grupales (remix) donde además se estudiaron las metodologías de tiempo real que propone la coreógrafa.

NARCISACIONES  se volvió a presentar en el Centro Cultural Estación Mapocho en el mes de enero  de 2013.  Allí la convocatoria fue para 20 bailarines y el experimento se realizó con una duración de 50 minutos. Tuvo el mismo desarrollo que el realizado en la Sala Arrau, pero ahora en un espacio de mayores dimensiones y diferentes características.


Se repitió la experiencia   en el mes de marzo  en la XV Muestra Internacional de Danza de Oaxaca, MIDO 2013 México, ahora con una convocatoria hecha a través del blog a bailarines mexicanos, quienes compartieron la escena con los bailarines de Abundanza.

Fotos de Cucho Olivares

BANCH: Apuestan a un nuevo director (Publicado en DANZAHOY en Español el 30/09/13)

Desde agosto de este año Mathieu Guilhaumon asumió la dirección artística de la compañía chilena fundada por los legendarios Ernst Uthoff, Lola Botka y Rudolf Pescht. Con sus 34 años, el bailarín y coreógrafo reemplazará a Gigi Caciuleanu, quien dirigió a la troupe durante 12 años.

 Entrevista por Mabel Diana


Mathieu Guilhaumon, llega al Ballet Nacional Chileno (BANCH) a los 34 años, a reemplazar a uno de los directores que marcó un hito en la historia de la compañía: Gigi Caciuleanu, quien dirigió a la troupe durante 12 años.
Guilhaumon se formó en el Conservatorio Nacional de Danza de Perpignan, (Francia); en el Centro de Danza Alvin Ailey en Nueva York y en la Escuela Rudra Béjart en Lausanne. Su experiencia profesional en los últimos diez años fue como bailarín y coreógrafo en diferentes compañías europeas como Groupe 13 de Maurice Béjart, el Stadttheater Bern (Suiza), Theater Augsburg (Alemanía), Opera National du Rhin (Francia) y Opera National de Paris.
Fundado en 1945 por Ernst Uthoff, Lola Botka y Rudolf Pescht, exponentes del expresionismo alemán, el BANCH ha tenido a lo largo de estos años un rol destacado en el mundo de la danza  internacional. Elegir un sucesor fue una difícil tarea. Sin embargo, en agosto de este año, se oficializó el cambio de timonel.

DANZAHOY: ¿Mathieu como fue que llegaste a Chile?
Mathieu Guilhaumon: Me invitaron desde el CEAC (Centro de Extensión Cultural y Artística de la Universidad de Chile), a crear una nueva  obra para el Ballet Nacional Chileno. Como no conocía a la compañía vine a Chile en enero de este año de vacaciones, y así  conocer a la compañía y conocer el país. Hice un seminario para los bailarines. Esto fue muy importante ya que fue el primer encuentro con todos, y me dio tiempo para pensar, para conocerlos, ya que la invitación era para montarles una coreografía en agosto.
D: ¿Y allí te ofrecieron la dirección?
MG: En enero, Christian Contreras, el coordinador del ballet, me comentó que estaban buscando un nuevo director artístico para la compañía y me preguntó si me interesaría ese cargo. Entonces tuve tiempo para pensarlo y preparar un proyecto artístico para la compañía ya habiéndolos conocido. Envié el proyecto. Y luego hubo una selección y fui elegido Director. Ese fue el proceso para obtener el cargo. Llegué el 12 de agosto y empezamos a ensayar hasta ahora.
D: ¿Y cómo te has sentido con la compañía?
MG: Fue un encuentro muy interesante, porque es un momento de transición, muy delicado, de inseguridad, ya que estuvieron 12 años con Gigi (Caciuleanu), y ahora es claramente un cambio, un nuevo capítulo.
D: Es como cuando se corta el cordón con los padres…
MG: Sí, y muy necesario, y sucede en todas las compañías. Y yo lo conozco muy bien, porque como bailarín  me han tocado cambios de dirección y uno no sabe que va a suceder. Pero me  encontré en enero con un grupo de artistas muy motivados y con ganas de descubrir nuevas formas coreográficas, con mucha energía, y fue una gran sorpresa, una muy buena sorpresa ya que  no los conocía y no sabía nada de la compañía. Bailarines con ganas de aprender cosas nuevas. Y entonces fue muy estimulante para mí. Tenía dudas, pero después de conocerlos  estuve más tranquilo en relación a los  bailarines y la obra. Antes de regresar,  pensé mucho en la obra y en los bailarines que podía usar. Ahora estoy usando a toda la compañía. Tenemos dos repartos, el segundo grupo bailará en la segunda semana, ya que me parece muy importante que todo el grupo esté implicado en la obra, que estemos todos defendiendo el mismo proyecto.
D: ¿Cómo fue que elegiste el tema de Añañucas?
MG: Siempre cuando voy a crear una nueva obra para una compañía, me interesa el contexto donde se desarrolla el grupo, el país,  la cultura, la historia de la compañía.
Conocía poco del país, sí de la política y de los muy lindos paisajes, ya que tengo muchos amigos enamorados de los paisajes de Chile. Entonces hice una búsqueda, y encontré en el sitio web turístico del país, esa leyenda. Y me emocionó mucho. Y quería hacer una creación que perteneciera realmente al ballet Nacional Chileno. Y esa flor que sólo se encuentra en este rincón del mundo, pertenece a Chile y me pareció una buena relación entre la leyenda y la flor que pertenecen al país. Cuando leía la leyenda me vinieron a la mente “Las cuatro estaciones de Vivaldi”. ¡No sé porque! Lo que me inquietaba era que Las cuatro estaciones es una música muy conocida, que escuchamos mucho, hasta está relacionada con el universo  de la publicidad, pero encontré la versión  de Max Richter, que  se convirtió en la partitura  de la obra, y es como una nueva obra para mí,  con esa mezcla de sonidos electrónicos, esa sabia mezcla entre modernidad y esa partitura muy clásica de Vivaldi. La encontré preciosa.

                            AÑAÑUCAS DE MATHIEU GUILHAUMON_PAOLA MORET Y VALENTIN KELLER - FOTO JOSEFINA PEREZ
 
D: ¿Que proyectas para la compañía?
MG: Tengo tres ejes principales, primero hacer un ballet con mucha creación y mucha difusión pero atravesado con formas coreográficas diversas. Voy a invitar a coreógrafos de afuera. Voy a hacer mis creaciones pero en cada temporada voy a invitar a alguien. Para el próximo año tenemos 6 creaciones. Me parece muy importante que la compañía sea una vitrina de la danza contemporánea de hoy. Que los bailarines se tengan que confrontar varias formas de trabajo. Una compañía abierta al mundo es mucho más rica. Y también para proponer al público cosas diferentes. Voy a invitar a coreógrafos chilenos, para que puedan trabajar con la compañía y exponer su trabajo. Además quiero empezar con una temporada para público joven. He hecho obras para público joven en Francia, porque es importante pensar en el público de mañana.
D: ¿Piensas en temporadas para niños o adolescentes?
MG: En temporadas amplias desde niños hasta  18 años.  Ya se hacen temporadas de funciones educativas, pero no son suficientes, hay que hacer temporadas para jóvenes.
Tengo un proyecto local que es abrir la compañía al público. Invitar al público  al estudio para ser parte del proceso, hacer puertas abiertas, ensayos abiertos, porque  tenemos la fortuna de tener el ballet en Santiago, en el lugar de la creación. Mostrar el proceso de creación. También vamos a trabajar con los colegios y los alumnos de la universidad.
El tercer eje  es la parte internacional de la compañía.  Encontré que  si pregunto  en Francia a bailarines por el Ballet Nacional Chileno nadie sabe nada. Sólo se conoce el Teatro Municipal de Santiago por Marcia(Haydee…). Es el momento de salir e invitar a coreógrafos internacionales, será una manera para que al regresar a sus lugares hablen de la compañía. Hacer una temporada con coreógrafos internacionales. Cuando vuelva a Europa voy a trabajar en eso, buscar  gente, hablar  y ver si podemos hacer giras al exterior. Y luego  comenzar con el  intercambio de la compañía y de los bailarines. Es un proyecto a largo plazo.
D: ¿Piensas residir aquí en Santiago?
MG: Mi proyecto como director artístico de la compañía es que voy a venir a Chile tres veces al año, serían 6 meses en Chile y 6 meses afuera. Ya que al mismo tiempo tengo otros proyectos en Europa y afuera. Entonces tengo la oportunidad de trabajar con la compañía y también trabajar para la compañía afuera, hacer la promoción de la compañía, ya que ese es un eje muy importante de mi proyecto, el que la compañía se proyecte internacionalmente. Eso me permite seguir mi trabajo como coreógrafo en otras compañías.
D: ¿Que coreógrafos te han marcado en tu carrera?
MG: Como bailarín claramente Forsythe, por la técnica especial que desarrolló. En término de movimientos en el cuerpo fue para mí un descubrimiento. Y Mats Ek  como coreógrafo, por su dramaturgia y lo que hizo con las grandes obras clásicas.
D: ¿Cuándo dejaste de bailar?
MG: Dejé de bailar con el Ballet de l’ Opéra National du Rhin hace casi dos años, porque estaba bailando y al mismo tiempo haciendo coreografías para la compañía. Llegó un momento en que tenía más proyectos coreográficos. También hubo un cambio de dirección y fue como natural pasar de ser bailarín a ser coreógrafo. Ser coreógrafo fue como realizar mi sueño de niño. Porque comencé a bailar porque quería hacer coreografías. Fue natural el paso, por los proyectos que tenía y no podía hacer las dos cosas al mismo tiempo. No bailar no es un problema para mí,  fue el momento para  transmitir, para crear. Y también sucedió con el cargo de director, no pensaba ser director tan pronto, pero tuve la oportunidad y creo que es el momento para hacerlo.


miércoles, febrero 08, 2012

Ángeles en el BANCH


Enrique Faúndez y César Sepúlveda


Gigi Caciuleanu sabe cómo mover a los bailarines del BANCH. Su oficio le permite construir estructuras coreográficas con soltura y cuenta con una compañía de bailarines virtuosos que responden a sus indicaciones con entrega y energía admirables.
Pero, esta vez tuvo que luchar con su propia selección de temas musicales que lo encerraron en una cadencia: la de  las canciones románticas de Los Ángeles Negros creadores de la  “balada electrónica”, así como la  voz reconocible de Germaín de la Fuente, miembro original del grupo musical.
Los bailarines vestidos de blanco, cada uno con diseños diferentes, por parejas, tríos o solos van desplazándose por el escenario al estímulo de las canciones.
Se apropian del proscenio, se descuelgan hacia la platea, se van por los pasillos, por las puertas, por las salidas laterales, o permanecen estáticos en los rincones.
La música continúa, y los protagonistas se van rotando y van cambiando de compañeros.
No hay sorpresa, sólo un abrupto corte de la música, repetido tres veces sucesivas. Y quedamos a la espera  de alguna otra tensión, o de una revisión de la música desde otro lugar.
Pero todo siguió en el mismo tenor. La música de Los Ángeles Negros, deliciosa para escuchar y bailar acompañando un apasionado romance, aplanó el desarrollo de la obra. La hizo repetitiva, y predecible.
Fue interesante la proyección final, en la pantalla en el centro del escenario, donde el coreógrafo se cita a sí mismo.

Los intérpretes se lucen.   Aquí entendemos lo que el coreógrafo dijo: “quise rendir un homenaje a los artistas del Ballet Nacional Chileno. Si “Cuerpos” fue un homenaje a sus físicos, “Ángeles” espero que sea percibido como un homenaje a sus facetas más escondidas, que con el tiempo aprendí a conocer y amar.”
Vemos a una Carola Alvear desbordante de energía y expresividad. Cristian Contreras dueño del escenario; espléndidas en sus personalidades distintivas Carolina Bravo, Rita Rossi, Kana Nakao, Vivian Romo y Paola Moret.  Jorge Carreño, César Sepúlveda, Luis Baeza, y Gonzalo Venegas luciéndose en sus interpretaciones. Mauricio Cáceres, Alex Gauna, Iván Antigual, Valentín Keller y Enrique Faúndez mostrando toda la  precisión que los caracteriza. Josselyn Morrison etérea, Francisca Silva sutil, Carolina Riera ligera.  Juan Alberto Pérez seguro.
Todos mostraron su técnica, su entrega, su desdoblarse en sus distintas interpretaciones.
Ángeles fue el estreno de Gigi Caciuleanu para la cuarta temporada del BANCH. Con una austera escenografía de Dan Mastacan.


Mabel Diana

jueves, septiembre 29, 2011

Santiago 2011: Diario Físico de un viaje de Virgilio Sieni


Este viaje es una intervención de lugares patrimoniales y emblemáticos de la ciudad de Santiago. En cada uno de ellos, personajes reales se apropian del espacio y enaltecen y honran su oficio y su vida.
Sus manos fueron puestas bajo la lupa del creador Virgilio Sieni, quien desde su italiana extranjería descubre la idiosincrasia chilena oculta detrás de miles de capas modernizantes.
En un corto recorrido se lleva a los espectadores a los magníficos recintos señoriales, con molduras, vitrales, columnas y mármoles, que se asombran de recibir a estos sencillos y profundos personajes cotidianos.

La convocatoria fue reunirse en la Plaza de Armas de la ciudad de Santiago. Allí un grupo de edecanes se encarga de dirigir al grupo de 50 espectadores en el recorrido que comienza en la Ex Vicaría de la Solidaridad. Este lugar está vinculado a la memoria de la represión y la violencia del régimen militar en Chile. Allí cuatro arpilleristas (señoras bordadoras), se mueven en una danza lenta, sencilla, cargada de significado, que recuerda como mediante su arte narraban la búsqueda de sus seres queridos desaparecidos.
Finalizada ésta, el grupo es trasladado, por la calle, hasta el edificio de los Tribunales de Justicia. En un hermoso patio, está montada una cancha de Rayuela, juego típico campesino desde la época de la colonia. Un jugador solitario, va describiendo con desplazamientos y cambios de niveles, en una coreografía lineal y masculina, un preámbulo a su jugada final, arrojar la rayuela.
En el mismo edificio, los espectadores se movieron a otro espacio. Se ubicaron sobre un piso lustroso e impecable en un extremo del sitio, para ver a un mezclado grupo de mujeres mayores y jóvenes danzando juntas, compartiendo el darse la mano, abrazarse y escucharse unas a las otras a pesar de las diferencias.
El cuarto lugar fue el edificio de la Cámara de Diputados, un salón señorial con grandes sillones, mesas y muebles exquisitos, donde un artesano y conocedor de las maderas, con un tocado de ramas, recorrió con sus curtidas manos los objetos de madera y admiró a los presentes con una poesía de Neruda, donde el poeta enaltece las maderas nativas.
La última estación del recorrido fue el edificio de Correos de Chile. Allí cuatro canteros, representantes de la antigua tradición de trabajar la piedra, con movimientos acompasados, lineales y fuertes llegaron a instalarse en el centro del recinto y con golpes de sus mazos, en pocos minutos hicieron aparecer de unas rocas informes, cuatro perfectos adoquines como prueba de su destreza.

El trabajo hecho por el italiano Virgilio Sieni es muy hermoso, emotivo, cargado de significado. El artista dijo “Lo que me interesó fue trabajar con estas personas una idea antropológica, psicológica, pero sobre todo poética”.
Trabajó con cerca de veinte personas durante un mes, en espacios simbólicos para realizar la intervención. Buscó una capacidad poética en los trabajos cotidianos de los artesanos elegidos. A partir de ello y cambiando el tiempo de los gestos y la suspensión de su continuidad logró crear nuevas imágenes y acercar al espectador a reconocer lo especial de lo elemental.
A partir de ello cabe preguntarse: ¿Porqué un artista extranjero tiene espacio, tiempo y recursos para disponer de los lugares tan ansiados por los artistas chilenos?
¿Será que la cultura en su país tiene un sitio preponderante, que los artistas son reconocidos, respetados y que su creatividad no es puesta en tela de juicio?
¿Será qué las autoridades chilenas por ser un artista del primer mundo, acepta que sus obras no son solo ocurrencias y cede generosa los espacios patrimoniales para la realización del proyecto?
¿Será que los artistas nacionales no se permiten ni soñar con apropiarse de los lugares que le pertenecen por derecho propio?

Virgilio Sieni bailarín y coreógrafo italiano, estudió primero danza y luego arquitectura. La danza y la arquitectura son los campos donde se ha movido siempre, como “un arquitecto del movimiento”. Dirige su compañía desde 1983 en Florencia.

martes, marzo 29, 2011

www.mujer.com


Compañía

Generación del Ayer

Mabel Diana


Cuatro áreas redondas marcadas por luz cenital, entran dos mujeres y un hombre vestidos con trajes oscuros, calzando zapatos, llevan portadocumentos y anteojos. Se desplazan caminando decididos, son urbanos, eficientes, trabajadores de cuello blanco. Contenidos, estructurados, rígidos. Salen dos de ellos y queda sola una de las mujeres.

Llega a su lugar, a su espacio, al sitio donde puede ser ella. Se suelta el pelo, se desabrocha el saco, se mueve de otra manera. Se atreve a mostrarse tal cual es, no tiene público, no necesita estar envuelta ni amarrada. Se anima a sentirse, a dejarse ser. Carmen Aros en una interpretación precisa y convincente. Regresa el hombre, su actitud es diferente es alegre, está seguro, su espacio es todo, no necesita encerrarse. Al aparecer la otra mujer se atraen y comienza una danza de dos. Él la levanta, la sostiene, juega con ella. Sonia Uribe y Gastón Baltra hacen disfrutar con su intervención aunque sus personajes están esbozados y quieren ser más desarrollados. www. mujer. com es una danza de tres, un comienzo para profundizar. Se siente que puede ir más allá.


En la actualidad hay un culto a la juventud, a la belleza, a los cuerpos perfectos. Y por otro lado una población mundial que envejece a pasos acelerados. En poco tiempo el público será también un público mayor. Y los actores serán también de la edad del público.

Ya en Europa y en el continente americano hay compañías con bailarines mayores. Jiri Killian apostó a ello. Y el nivel es realmente extraordinario. No se apuesta a la destreza física, se apuesta a la interpretación de excelencia. Eso es lo que debemos exigir. Porque eso será lo que conmueva, lo que seduzca. Un Kazuo Ohno a sus ochenta años deslumbraba. Buscar entonces la excelencia interpretativa. Lo que se presente debe ser hecho con el alma. Tan pensado y desmenuzado que no se le pueda ignorar. Una gran tarea, pero el arte exige esa entrega.

A los jóvenes se les permite ser apresurados, equivocarse, o ser confusos. A los mayores nos toca ser consistentes decir lo que sale de la cabeza con el corazón.

La Generación del Ayer se arriesga, no es fácil presentarse en una función compartida con jóvenes bailarines, ante un público acostumbrado a los cuerpos elásticos y bellos, y con una publicidad que muestra sólo el éxito de los adolescentes y todo lo que hay que hacer para combatir las terribles arrugas...

La Generación del Ayer baila, se sube al escenario junto a ellos, muestra que se puede mover y expresar con intensidad sus sentimientos. Ellos son Carmen Aros, Sonia Uribe y Gastón Baltra. La coreografía www.mujer.com es de Carmen Aros y la música de Gustavo Becerra –Schmidt. Las fotografías son de Oscar Arriaza

martes, mayo 18, 2010

Desierto de Mediodía

Ana Carvajal se instala con un solo coreográfico en el Espacio Patricio Bunster de Matucana 100, y nos recuerda su obra Cocina(2003).


Ella sola, jugando con el tiempo mas que con el espacio, se dedica a no hacer nada.


Convirtiendo lo que Humberto Giannini llamó “El demonio del mediodía”, en el “Desierto de mediodía”. Ese momento en que todo se aquieta anunciando la proximidad de la siesta. Costumbre acechada por el correr vertiginoso de las obligaciones cotidianas.


Ese momento del día cuando la posición del sol hace que nada tenga sombra, que todo pierda perspectiva.


Ana Carvajal busca como ocuparse, como pasar el tiempo muerto.


Un diseño escenográfico que la rodea y la contiene. Un semicírculo en el suelo marcado por cortas líneas, como parte de un reloj imaginario. Una mesa larga y delgada, sale de la pared y se apoya en ella, con dos patas terminadas en ruedas que le permiten abrirse como compás hacia el frente y a los lados, como una gran aguja que marca las horas, secciona el espacio en porciones y fuerza a la intérprete a ser parte obligada en ese juego imaginario y desprovisto de fin. Sólo para pasar el tiempo.



La pared es un plano rectangular, blanco, colocado en el espacio. Tiene una ranura-buzón por donde llega el afuera. Cartas con pedazos de cartas. De las mismas cartas con las que arma solitarios interminables. Trabaja con hojas de papel que se convierten en avioncitos, en flores, en cielos e infiernos. Mazos de cartas que se despliegan, se arrojan y se recogen. Papeles plegados, extendidos, haciendo caminos y formas.



El tiempo transcurre y la única energía surge de la pared. “Algo-alguien” mueve la escena. La acosa modificando el espacio. Ella esquiva o se acopla al movimiento. Pero todo permanece. La que gana es la modorra de la siesta.



Paz Carvajal realizó el diseño de la escenografía. Germán Henríquez participó en la investigación coreográfica y es asistente de dirección y diseñador de la iluminación.


La dirección, investigación coreográfica e interpretación estuvo a cargo de Ana Carvajal.



Vemos que Ana Carvajal vuelve a encerrarse dentro de los límites de las paredes. Como en Cocina(2003) y en Medir la Distancia(2009), ahora en Desierto de Mediodía(2010) busca marcar hasta donde puede llegar. Pone tope a sus desplazamientos. Como si no quisiera moverse. Parece que el espacio abierto le incomoda y necesita los límites para expresarse.


La puesta en escena nos remite a los espacios citadinos reducidos, habitados por solitarios. Esos que entablan relaciones con las cosas; que animan los objetos para no dejarse abrumar por la soledad.


El resultado es interesante. Todo el tiempo del mundo para jugarlo, para perderlo, para ganarlo. Una hora para hacernos recordar lo valioso que es, darnos chance de perder el tiempo.



La Compañía Por Defecto Danza fue seleccionada para realizar el proyecto “Desierto de Mediodía”, por la convocatoria Conexión Danza, que “busca estimular el desarrollo sostenido de la danza contemporánea, favoreciendo la investigación coreográfica como exploración activa de nuevos lenguajes escénicos. La misión común es estimular la profesionalización de la danza nacional, tanto en sus fases de investigación y creación, como en sus aspectos técnicos, de producción y creación de audiencias. Con este objetivo se han unido tres instituciones culturales el Centro Cultural Andanamapu, Matucana 100 y la Corporación CCCI (Cultura, Ciudadanía y Cooperación Internacional).


miércoles, septiembre 17, 2008

Observación Patológica-Obra de Paulina Dagnino

Mabel Diana






El espacio elegido fue el subterráneo del estacionamiento de la Universidad Finisterrae.
Acompañado solamente por el ruido del aire acondicionado. Un zumbido constante y alborotador.
Rampas de ascenso y descenso vacías. Un estacionamiento vacío. Solo un montón de cajas de cartón están abandonadas en un rincón.
El público se acomoda recostándose en las paredes, se sienta en las escaleras o en el suelo.

A lo lejos aparece un hombre jugando con una pelotita. La arroja, la hace rebotar en las paredes.
La deja ir rodando por la rampa hasta los pies de los espectadores. La busca. Llama al ascensor y cuando este aparece juega a entrar y salir, a detener la puerta con la mano, con el cuerpo. Se ríe. Se pone serio. Por su actitud parece niño. Un hombre niño que juega con las reglas, con los límites. Con lo que se puede y lo que no se puede hacer. Se va en el ascensor.

Algo se mueve dentro de las cajas de cartón arrumbadas. Aparece por un resquicio la cabeza de una mujer. Se asoma con miedo. No se anima a salir. De a poco va sacando las manos, los brazos. Se anima a pararse. Se tapa con la caja. Está desnuda. Se escapa, sube por una rampa y allí aparece el hombre que jugaba.
Ella le teme. Él comienza a perseguirla, a tratar de destaparla, de quitarle la caja con que se cubre. La rompe, la desgarra, la deja desnuda. La golpea, la empuja, la acorrala.
Es un juego despiadado y cruel, como el del niño que arranca una a una las patas de un insecto.

Él sigue, la jalonea, la arrincona. Ella se queja en cada abuso, en cada golpe.
Su cuerpo desnudo contrasta con el piso sucio, con el pantalón, con la camisa y con la sonrisa de él.
El juego rudo de dominio, de hasta donde aguanta el otro. Ese probarse el ser el potente, el que manda.
Ella ya no se defiende, no tiene fuerza, yace derrotada. Entonces la empuja y la hace rodar por la rampa.
En su cuerpo quedan las marcas sucias de la lucha y del camino.

ÉL se acerca, la toca, ella no responde.
Sólo queda el despojo de su vida. Un cuerpo sucio, maltrecho, vejado y vacío.
Ya no le sirve para su juego. Entonces la arrastra y la mete en una caja, la cubre y construye con las otras cajas un montículo.Mira su obra y aburrido se va, con su pelota.

jueves, agosto 21, 2008

Dos son más que la suma de uno más uno: Beige


Una pantalla en medio del escenario.
Una imagen de agua con reflejos de sol, que llega a traslucirse hacia otra pantalla colocada atrás. Entre las dos hay un espacio.
Un sonido de piano constante cambiando de tonos.
El agua reflejada se mueve. Un cuerpo en el agua. La pantalla se divide en dos y vuelve a ser una.
La imagen de un hombre en el agua que está vestido; tiene un agujero de bala en su espalda. Se ve el cuerpo que cae y flota como muerto. Se escucha el sonido de la caída y luego silencio. La imagen se esfuma.
Vuelven a caer dos cuerpos al agua. Sonido y silencio. Uno toma al otro. Las manos adquieren preponderancia. Vuelve la imagen del agua.
Se enciende una luz cenital y un hombre, vestido con un abrigo azul celeste, se deja ver al fondo de la escena. Se mueve y cae , se vuelve a parar y caer. Se apaga la luz. Entra otro hombre, está vestido igual pero en amarillo. Los movimientos de ambos son rápidos, iguales. Se apaga la luz y al encenderse aparece el hombre azul al frente, en un cuadro iluminado. En la pantalla la imagen sigue flotando. El hombre amarillo aparece en un cuadro iluminado en el otro extremo.
Los dos se mueven como flotando. Hay imágenes en las dos pantallas.
Se diferencian los movimientos de la pantalla de los hechos en vivo por ser cortados.
Los dos hombres se arrodillan, abren sus abrigos, los mueven , parecen personajes enanos.
El hombre amarillo se para, avanza y retrocede como robot. El otro se levanta y se enfrentan, entran al cuadro formado por las dos pantallas que se transforma en un cubo translúcido, igual a la piscina de las imágenes proyectadas .
Se proyecta la imagen de una cabeza mirándolos. Los dos salen de ese espacio y se colocan uno tras otro a un costado. La imagen aparece boca abajo. Uno de los hombres se queda y se ve la imagen del otro. Se escucha un texto que pregunta:”¿tiene casa propia?”, “¿tiene hijos?”,”¿los educa?”
La imagen lo muestra colgado, ahogado.
El hombre amarillo serio lo mira, escucha el texto que responde:”casado, cinco hijo, los educo”
Aparece la imagen de los dos flotando. Flotan como en una pecera. Se superpone la imagen. Desaparece la luz y entra el hombre azul con una máscara muy grande que lo representa a si mismo riendo.
Se mueve como bailando. Hace gestos con el cuerpo como si hablara. Se quita el abrigo y se coloca en posición de pelea. Los gestos son cómicos. Aparece la imagen de los cuerpos flotando.
Entra el hombre amarillo con una máscara con gesto de enojo. Se coloca en el centro y sus movimientos son de pelea, de cuestionamiento, de cólera. Las imágenes se repiten y cambian en las dos pantallas. El efecto que producen los dos personajes es muy bueno.
En la pantalla de primer plano ellos se multiplican. Los dos hombres se pelean, se pegan bajo el agua, en el fondo de la piscina. Están juntos, vestidos con trajes, uno hace desaparecer al otro.
En imagen real el hombre amarillo está atrás. En la imagen proyectada el hombre azul tiembla.
Los dos hombres con sus máscaras se mueven dentro del cubo, miran hacia el frente. En la pantalla se ven sus caras con un fondo de agua y se mueven con movimientos cortados como antes lo hacían en vivo. Cambian lugares. Están en el agua, afuera, adentro. Hasta que desaparece la imagen de ellos.
Entran en vivo con dos máscaras más grandes con las mismas expresiones de alegría y de enojo que las anteriores. Pero sólo les dejan ver los brazos y piernas, están atrás del cubo transparente.
Se dan las manos. El enojado aplasta al sonriente. Se separan.
Aparece la imagen en el agua del hombre azul, quien abre una caja, saca una taza y toma. Tiene papeles bajo el agua. Los dos bajo el agua se invitan a comer uno al otro un sándwich. Los dos comen. Después discuten bajo el agua
Aparece otra imagen en la pantalla de atrás. Los dos de espalda. Con colores amarillos y azul celeste. Se van separando lentamente en el video. Se disuelve la imagen y solo quedan rayas de colores.
Entran dos personajes hasta el proscenio, enfundados con plástico, como seres irreales, extraños. Se apoyan uno en el otro, se mueven de forma diferente. Están cubiertos hasta la cabeza, se jalan la ropa y se transforman en seres muy altos, que miran al público. Este escena final es la única cuestionada ya que queda aislada de la secuencia de la obra y no agrega nada sustancial.
La obra está muy bien estructurada. La unión del audiovisual con los movimientos en vivo; el diseño escénico y la elección de los colores y el sonido, hace que la obra se convierta en un continuo devenir que mantiene al público atrapado.
La metáfora del color Beige que tiñe todo de conformidad, se opone al constante enfrentamiento entre lo bueno y lo malo, la alegría y el enojo, la obligación y la independencia.
Entre el azul celeste benévolo y el amarillo irascible, imaginamos el beige, emblemático del no conflicto.
El trabajo hecho dentro de la piscina donde se grabaron las imágenes del video, concreta la idea de la obra. Esos hombres presionados por el deber ser, ahogados por el entorno, jugando entre la vida y la muerte.
Los distintos planos en los que juega la realidad y la imagen de la realidad, al estar definidos por las pantallas translúcidas,
adquieren diferentes significados.
Alejandro Cáceres y Mario Ossandón, en esta creación colectiva, nos validan el concepto que dos son más que la suma de uno más uno.La obra se presentó en el Espacio Patricio Bunster del Centro Cultural Matucana 100.

miércoles, junio 18, 2008

“Movimiento 6-Festival Internacional de Danza Contemporánea -Teatro Camino”




1
Árida o Estepa

Mabel Diana

“Es un cuerpo en movimiento armado para el combate del viento estepario y presenta acción humana capaz de reconstruir el territorio desmantelado”
Lucía Russo, autora e intérprete, juega durante toda la presentación entre la inmovilidad y la sensación de flotar.
Rueda por el suelo, se despega . El viento, sonido y aire, la envuelve.
Su cuerpo es blando y no llega a tener la tensión necesaria para sostener el juego.
La puesta escenográfica está resuelta con cientos de bolsas plásticas de color blanco, que se dejan mover por corrientes de aire manejadas con precisión. El aire entra con distinta intensidad.
Las bolsas de plástico, ligeras y a la vez indestructibles, se dejan inflar, barrer, volar, suspender y aplastar.
Ella, sólo en el comienzo, logra mimetizarse con ellas. Pero luego se vuelve confusa su transformación de ser una cosa arrastrada por el viento en un ser humano desnudo.
La desnudez de un hermoso cuerpo femenino con blandas curvas, amarra las miradas del público que no puede abandonarla.
Un cuerpo vulnerable arrastrado por un viento que no le hace mella y lo termina acariciando.
La intérprete realiza reconocibles posturas de yoga en el intento de enfrentar la viento- basura.
Su cara siempre escondida por el cabello, se contrapone a su cuerpo expuesto.
Brisas, ráfagas, remolinos muy bien resueltos técnicamente. Bolsas danzarinas protagonistas.
Después de los primeros minutos el efecto del aire moviendo las bolsas de plástico, deja de ser atractivo. Se agota y al no tener un sustento dramático solo queda como un efecto.



2
“Qué es lo que es?”Colectivo Etiqueta Negra


Mabel Diana

"Apuesta creativa que propone la fusión e interacción de distintos lenguajes artísticos como danza contemporánea, teatro, video y música. Una reflexión entre los mundos de vigilia e inconsciente"

Con luz cenital, un cuadro iluminado en el suelo. Una mujer acostada en el, con los cabellos desparramados como una gorgona.
Ella habla, se enciende una imagen de una cama y un reloj en el espacio donde está acostada. Al sonar el despertador ella lo apaga y sale del espacio, el cuadro queda poco iluminado. Vuelve a entrar y se acuesta en otro lado del cuadro. Aparece una proyección de su cara que se deforma y se transforma. Van cambiando las imágenes proyectadas en el suelo una tras otra con diferentes colores. Mientras esto sucede ella mira las proyecciones.
Entra un hombre y se acuesta. Siguen las proyecciones de imágenes sobre ellos inmóviles.
Ella se levanta y camina, él permanece acostado.

Las imágenes son más importantes que los movimientos de ellos. Los movimientos son repetidos, los textos son repetidos. Las imágenes de la cama y el despertador que suena y ellos apagan, se repite demasiado. Las entradas de él y de ella no tienen sorpresa, son predecibles.
Sólo la imagen del remolino azul donde la mujer parece hundirse es la mas lograda de todas.
Los textos suenan sin contenido, tampoco como juego de palabras. Nos preguntamos: “Qué es lo que es?”. La reflexión entre los mundos de vigilia e inconsciente no se ve como tal.

Los intérpretes son, el autor de la pieza Felipe Contreras y Betania González.

Guerra
Colectivo de Arte La Vitrina
Mabel Diana


“Abrimos una brecha para compartir con el público, dentro de la vorágine que el sistema impone a la realidad contemporánea. Allí se instala la Guerra como una trinchera donde se intercambian impresiones de la humanidad incesantemente vapuleada. Cada situación presenta al cuerpo traumatizado por el egoísmo depredador del mercado. Así en el transcurso de las escenas nos aliamos para dejar al descubierto el cinismo voraz y solapado de los poderes gubernamentales y económicos que buscan lucrar con la humanidad y su rapiña globalizada, nos apoyamos para fortalecernos y juntos conformar un frente que nos lleve a salir de este letargo individualista y consumidor y tomar acciones para provocar un cambio que genere utopías mas solidarias, equitativas, participativas, respetuosas, horizontales y humanas.”...


Como retribución se ha solicitado al espectador entregar a la entrada un alimento no perecedero.
A cambio le dan una cobija para protegerse del frío, y a alguno de los que llegan en primer lugar, un paquete con ropas con el nombre de uno de los intérpretes y la misión de vestirlos.

Se entra por un laberinto estrecho en cuyas paredes, de plástico negro, hay pequeños cuadros con fotografías y textos. Después de dos vueltas se llega al espacio escénico. Hay bancas en los cuatro lados y en el piso están los ocho intérpretes acostados, vestidos sólo con ropa interior. Hay piedras esparcidas en el suelo.
A los que nos ha tocado la misión de vestirlos nos acercamos y cubrimos esos cuerpos desvanecidos, pesados. A mi me tocó ponerle vestido, sweater y zapatos rojos a una de las intérpretes.
Cuando todos estuvieron vestidos y sentados como muñecos desvencijados y el público sentado y arropado con su cobija, un cambio de luz dio comienzo a la acción.

Los intérpretes se paran, se arreglan las ropas, se estiran, respiran. Caminan decididos a un lugar. Repiten varias veces esa acción y comienzan a mover piedras y juntarlas en el centro donde hay una línea de luces. Luego dejan una mitad del espacio libre de piedras y allí se colocan todos y realizan una secuencia de movimiento.
Un sonido de radio con interferencia sirve de música. Una de ellos canta suavemente, “Bésame mucho...” el movimiento los lleva a respirar y a abrazarse. Vuelven a mover las piedras, quitan las luces que están en el suelo dividiendo el espacio y las llevan a un extremo.
Todos hacen una línea y una de ellos tiembla dramáticamente, grita y cae al suelo. Comienzan cada uno a decir diferentes textos, todos ellos referidos a su propia muerte. Uno de ellos habla en aymará . Todos cantan repitiendo lo que él dice.
Se separa una pareja y baila sola. Los otros recogen las piedras y las apilan en un extremo, mientras siguen cantando y buscan objetos debajo de las bancas de los espectadores.
Aparecen flautas de carrizo, las reparten al público y las tocan haciendo una procesión invitándolos.
Una intérprete cuenta su muerte a manos de un soldado, entran corriendo cinco de los intérpretes y hacen una secuencia de movimientos juntos. Unos gritan, los otros los rescatan, los cargan, los protegen, se llaman. Repiten las secuencias varias veces.
Se juntan en una de las esquinas, se quitan la ropa, se tapan los ojos.
Dos hombres y una mujer, se arrodillan enfrentando a sus verdugos. Estos golpean las piedras, su sonido asemeja primero la lluvia, luego disparos de armas. Los sentenciados se retuercen con el sonido de los impactos. Los verdugos les arrojan piedras que golpean sobre el muro detrás de ellos. Suenan como tiros.

Uno de ellos pone un metrónomo que marca un ritmo preciso. El público es invitado a cambiar de lugar. La escena ocurre en una mitad del espacio ahora rodeado de las bancas de los espectadores. Un hombre en el suelo cuenta y repite entrecortadamente que: “ estaba allí hace un rato...era peor antes...” No termina de contar. Cambia la luz.
Regresan las bancas a su posición inicial. Los bailarines van a buscar entre el público a quienes los vistieron y cada uno le cuenta a su protector su historia. La canta , la baila.
Todos cantan juntos. Cambia la luz.
Un espectador es llamado a leer un texto, mientras lo lee una bailarina danza a su alrededor.
El texto es de ahogo, de muerte, de situación de guerra, de derrumbe.
Entran todos y buscan las piedras y rodean un cuerpo y hacen una ceremonia de entierro. Cantan en aymará y hacen sonido con las piedras, frotándolas y golpeándolas.
Alguien pregunta “¿cuantas personas mueren cada segundo?”
Cantan “María, María, María y José, cuando un día me muera, yo no lo sabré”. Y van cayendo uno a uno.
El coreógrafo a través de un megáfono, que hace sonar su voz como en las arengas militares, comienza a leer un texto lleno de referencias a las desigualdades sociales, a las poblaciones marginales, a los conflictos que existen en la tierra, a la necesidad de recuperar la dignidad y el coraje que nos lleve a salir del letargo individualista y consumidor, entre muchas otras cosas más.
Con la frase de “El otro soy yo”... los bailarines invitan a bailar al público, los abrazan y con una luces rojas, como ambiente finaliza la obra.

La idea y dirección de la obra fue de Nelson Avilés, quien junto al Colectivo de Arte La Vitrina montó la obra “Guerra”.
Ellos tienen un espacio en medio de una bodega de abarrotes al que saben sacarle partido. Lo modifican y acomodan según la obra. Sus paredes, ahora son de tela plástica negra.
Son firmes en sus convicciones y no dejan de señalar en sus creaciones lo que piensan del mundo y fomentan la reflexión en torno al arte.
Ahora a partir del tema de la propia muerte surgieron los textos y las acciones del montaje. Los intérpretes –creadores, se entregaron a las manos de Nelson Avilés para llevar la obra a las profundidades. Cada uno de ellos imaginó su muerte y de esa manera le entregaron al coreógrafo el material con el que trabajó.
La invitación a vestir al desnudo, abrazar al desvalido, cantar a los muertos, dio un resultado inquietante. Hacer conciente la necesidad de las acciones solidarias, es un logro al que no estamos acostumbrados que ocurra después de ver una obra de danza.